El proyecto se ubica en el barrio de Coghlan, en la Ciudad de Buenos Aires, dentro de un tejido de viviendas bajas y pasajes que conservan todavía una escala doméstica, a pesar de la mayor edificabilidad que permite el código urbano. En ese contexto, la propiedad —un terreno de quince metros de frente y una profundidad que abarca parte del pulmón de manzana— era hasta entonces un jardín sin edificaciones, con una pileta y un cedro azul de gran tamaño; una pequeña ‘quinta en la ciudad’. El encargo consistió en añadir un edificio que permitiera potenciar el uso de este espacio de esparcimiento dentro de la ciudad, generando un ámbito cubierto y flexible capaz de extender las actividades del jardín a lo largo del año.
El edificio se dispone sobre la línea oficial, aprovechando los muros existentes y preservando el vacío del terreno como protagonista. Hacia el interior, el programa incluye una cocina, un baño, amplios espacios de guardado y una parrilla, dispuestos sobre el perímetro para liberar un
espacio central flexible. Ese espacio se abre completamente hacia el jardín mediante un ventanal que abarca todo el ancho del terreno, y que en verano se retrae, convirtiéndose en un gran semicubierto.
Se eligió una estructura de madera laminada, en continuidad con experiencias previas del estudio, pero explorando ahora su potencial en un contexto urbano. Ademas de sus ventajas en términos de facilidad de montaje, la madera proveería estructura y terminación a la vez, aportando su calidez para el uso social del espacio. La estructura se organiza en pórticos de cinco metros de luz con un voladizo de dos metros y medio, repetidos cada tres metros sesenta. Este ritmo conforma un plano suspendido de quince por siete metros, revestido por un entablonado de madera que amplifica la sensación de continuidad. La cubierta alterna chapas opacas y translúcidas que acompañan el ritmo de las vigas y filtran la luz, generando un interior cambiante a lo largo del día, que evoca la copa de un árbol.

























Proceso de Diseño y Obra
El proceso de diseño estuvo enfocado en dos aspectos principales: la búsqueda de un espacio amplio y flexible, y el desarrollo de la estructura de madera laminada. Luego de distintas iteraciones en la organización del programa, se optó por una disposición perimetral que liberara el espacio central. También se evaluaron distintas configuraciones de cubierta, que finalmente evolucionó como un plano único, buscando un
equilibrio entre aspectos espaciales —integra el área cubierta y semicubierta— y la simplificación de aspectos técnicos y constructivos. Finalmente, un trabajo de ingeniería de detalle de las uniones de madera, en coordinación con el ingeniero estructural y el proveedor de herrajes y tornillería, busco ocultar herrajes y tornillos y así acentuar la pureza del sistema estructural.













