El proyecto consistió en la reconversión integral del Edificio London Road, el edificio más grande del campus de la Universidad London South Bank, en Southwark. El encargo buscaba transformar un volumen existente de los años setenta en un equipamiento universitario contemporáneo, incorporando la nueva biblioteca principal, espacios de enseñanza, áreas de deporte y recreación, cafeterías y zonas de estudio y encuentro. La intervención incluyó la reconfiguración interna, la creación de un nuevo atrio de acceso, el diseño de nuevas envolventes y fachadas, y la integración del edificio al nuevo paisaje urbano del campus. En última instancia, el proyecto buscaba convertir al edificio en el portal de entrada al campus de la universidad.
Juan Valeros participó en el proyecto durante un período de tres años, desde las primeras etapas de diseño hasta su finalización, a cargo del diseño y desarrollo técnico de la envolvente del edificio, y de la
coordinación estructural de las nuevas piezas que se incorporaron sobre la estructura existente.
El diseño de la envolvente involucró distintos aspectos. Por un lado, la necesidad de definir una nueva imagen contemporánea y cívica para el edificio, coherente con la renovación general del campus. Al mismo tiempo, se incorporaron nuevos aventanamientos en fachadas antes ciegas, especialmente en los niveles superiores destinados a la biblioteca. Otro punto clave fue la creación de un acceso principal, que se transformara en el nuevo portal de entrada al conjunto universitario. Además, el proyecto incluyó el cerramiento de dos de los tres patios existentes para generar espacios interiores más amplios y luminosos. Finalmente, la renovación de la envolvente también tuvo como objetivo mejorar el confort y la eficiencia energética del edificio, a partir de un sistema integral de aislaciones, nuevas carpinterías y estrategias pasivas de control solar y ventilación.

Fachada sobre London Road
Esta es una de las fachadas más relevantes por su exposición directa a una de las avenidas más importantes que rodean el campus y que da nombre al edificio. En esta fachada, que originalmente era predominantemente ciega, se incorporaron cuatro grandes aventanamientos que guardan relación con la estructura original. Estos se enmarcan con parasoles metálicos perforados que filtran la luz hacia la biblioteca en los dos niveles superiores. En la planta
baja, una serie de aberturas más controladas aportan luz a los espacios deportivos ubicados detrás. Desde el punto de vista urbano, el nuevo diseño fragmenta la escala de un frente de más de 80 metros de largo en elementos de una escala más humana. Las zonas sin aventanamientos fueron revestidas con ladrillo sobre la estructura de hormigón existente, incorporando aislación y una cámara ventilada, mientras que en los sectores inferiores se revisten con paneles metálicos.









El Acceso Principal
Sobre la fachada del acceso principal se ubica una de las transformaciones más significativas: una gran estructura metálica une dos torres de escaleras de escape y genera un atrio de tres niveles de altura, que articula el hall de entrada, sobre el que balconean espacios de encuentro y el nuevo sistema de ascensores. De esta estructura se desprende una cubierta metálico que define una zona semicubierta de ingreso, produciendo un efecto espacial contrastante entre la compresión de acceso y la altura del atrio.
A ambos lados se organizan espacios de estudio y aulas donde la vieja fachada de aluminio, con planos inclinados y retranqueos, fue reemplazada por un muro cortina de líneas más simples. Este combina paneles de GRC (Glass Reinforced Concrete) —alternando paños opacos y vidriados— con otros sectores resueltos con perfiles metálicos verticales, que actúan como control solar y dan una lectura mas liviana a la fachada.















La Biblioteca
Finalmente, en los niveles superiores, el trabajo estructural sobre la biblioteca implicó cerrar dos de los tres patios existentes, creando grandes salas abiertas y flexibles. Las nuevas cubiertas se resolvieron con vigas de alma llena que cubren las luces de los antiguos patios, apoyando sobre las columnas
originales de hormigón armado. Sobre ellas, un sistema de lucarnas longitudinales baña de luz natural los espacios principales de la biblioteca. Estas cubiertas soportan, a través de un sistema de tensores, dos losas —una en cada patio— que amplían la superficie de la biblioteca.








