El proyecto consiste en una vivienda nueva en un terreno totalmente vacío, sin construcciones previas, sobre un pasaje del barrio de Villa Real, en la Ciudad de Buenos Aires. Un barrio de carácter residencial en cuyo tejido se repiten frecuentemente estos pasajes.
De estas premisas y la visita al terreno surgieron dos preguntas: ¿qué pasa si la percepción del espacio en planta baja es tan extensa como los límites del terreno? y, ¿qué otras condiciones podrían establecerse en los siguientes niveles?
Con esta premisa, la planta baja intenta condensar en un volumen compacto y opaco ciertos espacios de servicio —toilette, guardado, mesadas de cocina—. Y eso es todo en este nivel. Este núcleo introduce algunas dicotomías: establece un frente y un contrafrente, al mismo tiempo que logra un espacio continuo y fluido; genera ámbitos contenidos en su proximidad con las medianeras, pero también permite reconocer un gran espacio permeable y ambigüo que abarca la totalidad del terreno.
Por contraste, la planta alta es un volumen cerrado y suspendido que flota sin tocar las medianeras,
generando una tensión espacial particular. Los intersticios entre el volumen y los muros laterales se convierten en lugares de circulación y captación de luz. Dentro de esa caja se disponen tres dormitorios y dos baños. Estos espacios, más acotados y contenidos, ponen al habitante en relación con el espacio público y sus árboles.
Finalmente, la terraza, el último nivel, establece una tercera relación: la del cielo y el horizonte urbano. Allí, las medianeras desaparecen en este contexto de casas bajas. Hay un piso y un cielo: una terraza que se convierte en un estar a cielo abierto. La estructura acompaña estos conceptos. El desafío fue materializar un volumen suspendido que se despegara de las medianeras y pareciera flotar entre ellas, definiendo un abajo y un arriba. La estrategia consistió en ocultar las columnas en los muros medianeros y llevar las vigas al nivel de la terraza, con luces que abarcan todo el ancho del terreno —8,60 metros—. De este modo, el estar-comedor en planta baja queda libre de apoyos intermedios, generando una tensión espacial particular.





























